Ubicada en el octavo piso, esta elegante residencia de un dormitorio ofrece una excepcional sensación de privacidad y altura, con vistas panorámicas al campo de golf. Diseñada para una vida interior-exterior sin esfuerzo, la vivienda cuenta con dos balcones privados: uno que se extiende desde la sala de estar principal y otro desde el dormitorio, creando dos espacios distintos para relajarse, recibir invitados o disfrutar del entorno costero. Las líneas arquitectónicas depuradas, los ventanales de piso a techo y una distribución cuidadosamente diseñada de 110 m² le otorgan al espacio una luminosidad y modernidad excepcionales, mientras que la espaciosa suite principal, con su propio balcón y baño privado, ofrece una experiencia tranquila y relajante.